La risa y el trabajo siguieron. Era simple.
Al menos para ellos. El entrevistaba, ella analizaba. Supo que ella había
entrevistado pero había decidido no hacerlo. Había pedido no hacerlo.
Para él toda entrevista era redundante.
Sabía de antemano lo que se buscaba. Las piezas no mienten. Los reflejos
tampoco.
Individuos que llegaban a él hablando de
amores imposibles, de estabilidad vital y de los que tenía que apartar la
mirada para que no le deslumbrara su entrepierna; mujeres que se le mostraban
con velos de amor y de compatibilidad intentando ocultar las iridiscentes
necesidades de su vientre sobre hijos no mencionados; psicópatas de piezas de
aristas y puntas afiladas de venganza y bordes de locura; eternas compulsivas
de tristezas oscurecidas en su pecho y sus labios.
Los intuía casi de antemano. Lo comprobaba
tras la presentación. Lo corroboraba tras diez minutos de conversación. El
resto era protocolo obligado de la empresa.
Pero ella era distinta. En los análisis
ella lo adivinaba. Lo intuía. Era como si supiera algo que los demás no sabían.
Era como si viera las piezas.
¿Las veía o simplemente era le
experiencia?, ¿podría tener su mismo don, su misma maldición, o simplemente
tiraba de intuición y de conocimiento?
Y sus piezas también eran distintas.
Tenía bordes como todas, tenían matices,
brillos y refulgencias, como todas. Pero no había aristas, no había filos. En
ocasiones le recordaba al hombre del centro comercial. Pero aquel hombre estaba
hecho de una pieza.
Siguieron entrevistando, analizando,
bromeando y riendo. La risa era un arma que sorprendía en las salas de
análisis.
Los había que miraban con una expresión
adusta como de disgusto profesional que era incapaz de ocultar la reverberación
de su envidia. Otros se acercaban y cerraban la puerta de su estancia aduciendo
problemas de audición en sus propios análisis. La risa se multiplicaba cuando
la puerta estaba cerrada tras incluir en la causa de la misma al que pretendía
eludirla.
Y su velo era distinto. Lo tenía. Todos
hemos mentido, todos mentiremos y todos convivimos con la mentira. Pero era
distinto. Era como si supiera que estaba ahí, como si las luces y las sombras
de sus piezas lo atravesaran cuando era necesario. Como una rutina, como una
capacidad enquistada que se tiene pero a la que no se recurre demasiado.
-Pero ¿tú le has visto? -le dijo ella un
día y continuó imitando la voz falsamente profunda e impostada del hombre- “he
tenido mis aventuras, no voy a negarlo, pero ahora soy diferente quiero una
relación estable, alguien que comparta conmigo y con quien compartir” ¡Anda ya!
Ese tío lo único que quiere es alguien que le planche los calzoncillos
- No sé, parecía que lo decía en serio
-replicó él ocultando el hecho de que el brillo de sus ojos, el único lugar que
solo se enciende con las verdades, le había demostrado que decía la verdad.
- La misma sinceridad que un gato
diciéndole a una rata que se acerque -contestó ella con cierto desprecio-.
- No hace falta que me trates como un
idiota porque sea nuevo -replicó él en un reflejo de ira-.
- Yo no… -era la primera vez que la veía
balbucear, interrumpirse, dudar-.
Era lo que más le molestaba. A veces
hablaba con una suficiencia que le crispaba los nervios. Como si creyera
saberlo todo. Como si su barbilla estuviera por encima del hombro de la
humanidad.
- No he subido el informe de personalidad
virtual -anunció levantándose- Voy a por él.
Y se marchó para eludir la discusión. Para
eludirla a ella, para eludir las piezas y las luces.
Descendió dos pisos por las escaleras.
Dándose tiempo a tranquilizarse y entró
en la oficina central. Se acercó a los archivadores que contenían los informes
de personalidad virtual. Los dos seres sin brillos y sin piezas estaban, como
siempre, opacos en su supervivencia monitorizando los ordenadores conectados a
las redes sociales. Atisbo por encima del hombro de una de
ellas.
Be-lee @belee662 hace 4 m
Que sea imposible que ocurra no implica que
no acabe ocurriendo
Jinete
de los Vientos
@jinetedelviento hace 4 m
@belee662 A menos que te empeñes en que no
pase
Duque
de Randualles
@lesskin hace 2 m
@jinetedelviento @belee662 ¿Por qué no
dejáis de hablar con acertijos? Si las indirectas brillasen, vuestro Twitter
sería Las Vegas
- No lo sabemos -y una línea brillante de
complicidad recorrió una de las piezas que formaba su cabello-. Alguien debió
programar algo mal en las alertas y cuando cualquier de ellos tuitea nos salta
su conversación en prioridad. Podemos quitarla pero dicen cosas muy raras. Son
entretenidos.
Astara @astara hace 2 m
@belee662 @lesskin @jinetedelviento Si tuvierais
conciencia de lo difícil que es nacer humano perderíamos menos el tiempo.
Se giró para marcharse. No le encontraba
ningún sentido a aquella conversación. No tenía referencias. En Twitter la
referencia es fundamental. El trino de aviso de la red le hizo girarse de nuevo
cuando estaba a punto de abandonar a las mujeres sin destellos.
Jinete
de los Vientos
@jinetedelviento hace 2 s
@belee662 @lesskin @astara Conversaciones interminables.
Puzles incompletos.
De nuevo aquel mensaje. De nuevo parecía
que para él. De nuevo la casualidad disfrazada de forzada causalidad. Sonrío.
Cuando llegó a las salas de análisis
llevaba la sonrisa puesta. La amplió cuando miró a su compañera.
La luz se deslizó por todas y cada una de
las piezas que ella le mostró al girarse hacia a él. Supuso que era verde
pálida. Cuando veía los colores, el alivio era verde pálido. Verde pálido
deslizante.
Amplió aún más su sonrisa. Que lo hiciera
por sabía que ella lo necesitaba no significaba que la sonrisa fuera falsa. Él
también la necesitaba.
________________________________________________________
La política de Rommates era realizar las
entrevistas con los clientes en “entornos diferenciados”.
En la web sonaba profesional, entretenido e
incluso algo misterioso. En la práctica suponía un peregrinar cansino y
agotador de los entrevistadores por garitos infectos, bares de moda, parques
semidesérticos, cafeterías cochambrosas y toda una suerte de locales y ubicaciones
en los que no tenía sentido hacer una entrevista a un cliente.
Se suponía que de eso se trataba.
Aquel día le había tocado un parque. Con el
frío enraizándose como un zarcillo venenoso en los huesos del atardecer, le
había tocado un parque; con la niebla cayendo para ejercer de sudario del día
que concluía, le había tocado un parque. Con la mala leche que el cansancio y
el día entero de trabajo habían acumulado en su ánimo, le había tocado un
parque.
Avanzaba rápido por el camino de grava
anaranjada que supuestamente servía para que las bicicletas circularan hacia el
punto de reunión, un banco junto a una zona de juegos infantiles, cuando reparó
en él.
Sentado en una de esas piedras decorativas
con las que los diseñadores pretenden romper las líneas rectas con las que el
ser humano se empeña en pintar el mundo estaba el hombre del centro comercial.
Seguía siendo negro brillante, seguía sin
tener aristas. Seguía siendo de una pieza.
Sin saber por qué se sentó junto a él, sacó
un cigarrillo y lo encendió. El hombre estaba absorto en la pantalla de su
Smartphone, como lo había estado en el centro comercial. Alzó la mirada y
sonrió, como lo había hecho en el centro comercial. Volvió a su pantalla, como
había hecho en el centro comercial.
- Estaba el otro día en el centro
comercial, ¿verdad? -y cuando terminó de hacer la pregunta ya le parecía
absurda-.
- Hay muchos otros días y muchos centros
comerciales, ¿no crees? -y la respuesta le pareció más lógica que irónica-.
- Es cierto
- Sí, es cierto. Tan cierto como que el
pasillo del detergente no es un lugar adecuado para ligar -la sonrisa del
hombre se amplió hasta una carcajada suave, cómplice. Él se unió a la carcajada
y a la complicidad-.
Sin solución de continuidad, el hombre le
puso el móvil delante de los ojos.
- ¿Te gusta?
Jinete
de los Vientos
@jinetedelviento hace 2 s
A veces es difícil elegir cuando no tienes
balas para todos.
- ¿Es usted Jinete de los vientos? -La
sorpresa se adueñó de él. Si hubiera podido ver sus propias piezas todas serían
amarillo nacarado-.
- Es un buen tuit, -dijo el hombre mientras
apretaba el botón de enviar- Cuando era más joven me llamaban de otra forma.
Las respuestas comenzaron a llegar
Be-lee @belee662 hace 2 s
@jinetedelviento Desayuna metralla. Aumenta
las posibilidades de cubrir los objetivos
Duque
de Randualles
@lesskin hace 2 s
@jinetedelviento Como dijo el viejo
general: sonríe, estrecha manos… y lleva una división acorazada en el bolso ¿o
era en otro sitio?
Astara @astara hace 2 s
@jinetedelviento “Siempre es la mano y no
el puñal. Nunca es lo que pudo haber sido”.
Ángel
do Pedra
@adopedra hace 2 s
@jinetedelviento Morir matando y sin razón
es disparar al aire con balas de foguero
Hacedor
sin lágrimas
@Insanj hace 2 s
@jinetedelviento ¿para qué matarles si ya han
decidido que están muertos?
- ¿Quiénes son? -pregunto mientras las
respuestas seguían desgranándose en la pantalla del móvil-.
- Amigos, enemigos, aliados, ganadores y perdedores
de todas mis batallas. Entrañables desconocidos. Como ese que está llegando lo es para
ti, supongo.
Se levantó y comenzó a caminar dándole la
espalda.
Antes de que pudiera reaccionar se sentó en
el banco un individuo que se dirigió a él
- Buenos días, o mejor dicho, tardes -dijo
mientras se apartaba los faldones de la levita para sentarse en la fría madera-
¿es usted el entrevistador de Rommates?, Encantado…

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