Continuaron hablando y riendo. Y lo hicieron sin darse
cuenta. Sin haberlo esperado y sin haberlo previsto. Hablaron de trivialidades,
rieron comentando cosas que habían visto y oído en la red, que habían
anticipado en sus conversaciones de whatsapp, en sus duelos de tuits.
Y tuvieron silencios.
Silencios de esos que parece que ha colocado en la historia
un guionista de cuatrocientos pavos que prepara la historia para un momento
álgido, silencios de esos que se antoja que necesitan música.
El primero llegó en medio de las risas.
Ella no paraba quieta. Se movía como una mariposa
enloquecida dentro de una botella. Se levantaba, se acercaba a él y luego
retrocedía. Le hablaba balanceándose adelante y atrás, se apoyaba en su brazo y
volvía asentarse. Le hablaba desde lejos acodada en la barra o pasaba junto a
él y le obligaba a girarse en la silla para seguir su voz.
- ¿Pararás algún día –preguntó él de repente tras dar un
sorbo a su bebida-, me mirarás de frente y te mantendrás tranquila y quieta el
tiempo suficiente para que pueda…
El silencio llegó y el zumbido de whatsapp la salvó del
momento. Cogió el móvil de la barra y miró la pantalla fingiendo preocupación.
- Tengo que contestar. Será un momento.
MGRACISANTOS
- Me lo ha contado Gloria picarona XD üü
- sois unas cotillas üü
- Cómo es? üü
- Normal. Está bien. Es divertido. üü
Levantó la cabeza y le miró dibujando en su rostro una
expresión entre la disculpa y el disgusto por la interrupción. Él permanecía
tranquilo. Cogió su propio móvil. Ella volvió a agachar la cabeza y centrar su
atención en la pantalla.
MGRACISANTOS
- No seáis cortarrollos. Ya os contaré. üü
- Vale, Vale, besitos grandes. üü
Bloqueó la pantalla y dejó el móvil de nuevo en la barra. El
jinete había dejado el suyo de nuevo a su espalda, como si no le interesara,
como si no le importara tenerlo a mano.
Volvieron a hablar y a reír. El silencio había pasado y permaneció fuera
de la conversación y de sus vidas durante unos minutos
- Debo ser demasiado normal –decía ella entre risas cuando
sonó el tono y se encendió la luz malva que avisaba de los sms en su IPhone-
pero no entiendo las cosas –segundo sms-que hacen con sus vidas-.
- Todo es miedo o riesgo –tercer sonido, tercer sms- Y yo
creo que ahora mismo soy más de riesgo que de miedo.
Silencio, cuarto sms, cuarta luz malva. Silencio. Salvación
- ¡Quien coño será! -dijo ella agarrando el IPhone con
furia- Sabía quién era. Sabía qué quería. No iba a dárselo, no iba a volver a
dárselo. Había perdido el derecho siquiera de pedirlo. Pero contestarle le
serviría por lo menos para ganar tiempo. Eso era lo que necesitaba con el
Jinete, tiempo. Los silencios acortaban el tiempo.
- Si no contesto. No pararán de llegar. Cosas de curro -mintió
y se sintió incómoda por hacerlo. No mal, no disgustada. Solamente incómoda-.
- No te preocupes –dijo él encogiéndose de hombros- Cosas de
la conexión permanente. Aprovechará para –su cabeza señaló hacia los servicios-.
Le vio alejarse hacia el fondo del local por el rabillo del ojo mientras volvía
a sumergir su mirada en la pantalla del móvil.
4 SMS DE ALBERTO SIN LEER
- Además de insensible parece q eres cobarde.
3 SMS DE ALBERTO SIN LEER
- No tenías ningún derecho a tratarme así. Ni siquiera
intentaste arreglarlo.
2 SMS DE ALBERTO SIN LEER
- No entiendo pq te empeñaste en dejarlo si yo no había
hecho nada para que me abandonaras en mi peor momento. Parece ser q lo único q
quisiste fue divertirte a mi costa.
1 SMS DE ALBERTO SIN LEER
- Y seguro q está disfrutando viéndome pasarlo mal por tu
culpa.
Los mensajes seguían llegando y la luz malva parpadeando
mientras tecleaba a toda prisa, con la velocidad que de la rabia, una
respuesta. No necesitaba leer todos los demás. En realidad eran el mismo.
Repetido con distintas frases, escrito con distintas letras, pero el mismo.
Me importa un carajo tu vida. Solo he intentado ser cordial.
Deja de molestar. Ya no tienes nada que ver conmigo ¿lo entiendes así?
Apretó con intensidad el espacio de enviar y buscó en los
ajustes del IPhone la recepción de sms. La silenció y desactivó la luz de
aviso. Se irían al limbo que es de donde nunca tenía que haber salido quien los
enviaba. En ese momento el jinete vo0lvía del servicio.
- ¿Problemas? -preguntó mientras se sentaba y volvía a
arrojar el móvil en la barra-
- Nada. Tonterías de gente que se agobia con un poco de
trabajo. La sonrió con la mejor de sus sonrisas, le miró con la más dulce de
sus miradas, le habló con la más cálida y divertida de las voces. Y el silencio
se olvidó de nuevo.
Pero sus ojos iban y venían al IPhone de vez en cuando. Como
temiendo que los sms salieran de él, como recordando que estaban allí, como
intentando comprobar que no volvían a tomar presencia en su vida.
La conversación siguió, las bromas siguieron, los silencios
siguieron y eran esquivados a duras penas. Había frases de él que la dejaban
muda. Había frases de ella que le dejaban paralizado y luego estaba todo lo
demás.
Manos que iban y venían, que se posaban un segundo. Miradas
que se intercambiaban y se cruzaban, sonrisas que se superponían, risas que se
mezclaban.
Todos somos maestros alquimistas de nuestras vidas. Sabemos
perfectamente cuando los componentes químicos de nuestras existencias están
reaccionando. Por eso ella pudo coger el móvil en cuanto se dio cuenta de que se
acercaba el silencio, quizás el silencio definitivo de aquella tarde que ya era
noche y que era probable que se volviera madrugada. El jinete estaba vuelto
hacia el camarero pidiendo una ronda más y no lo percibió.
- Si vamos a tomar otra voy a tener que hacer hueco. Me toca
-y se alejó camino de los servicios con el móvil distraídamente en la mano-.
ENLAGLORIA
- Esto se pone serio. üü –inició la conversación de whatsapp en cuanto atravesó la puerta del servicio
- Con el colgado del turbante? üü
- No es ningún colgado. Estuvo en el desierto üü
- De modo que nos lo vamos a tirar. Enhorabuena üü
- No es eso… bueno es eso también üü
- Que nos gusta de verdad? antes de tirártele? üü
- sí üü
- dónde estás? No estás con él? üü
- estoy en el baño üü
- yo voy camino de casa. Me lleva Diego. No veas lo que
hemos… üü
- Gloria!!! üü
- Vale, vale ya te lo contaré luego. A por el tiempo! üü
- ¿Perdón? üü
- Mierda! Quería poner tuareg üü
- ¿Tú crees? üü
- Si va bien, va bien y si no tendrás un polvo üü
- No es eso üü
- O sí üü
- Bueno, te dejo. Que va a creer que me han abducido üü
- Sí no vaya a ser que se le ablanden las durezas con la espera XD XD üü
- Bruta!!! üü
- A por él!!!!!!!!!!!!!!!!! üü
Salió del baño. Se detuvo, le miró e hizo un amago de
reverencia. Él rió. Se sentó junto a él. No frente a él, ni alrededor de él, ni
en las cercanías. Se sentó junto a él y tiró el móvil dentro del bolso.
- Así que tu hoy eres más de riego que de miedo –retomó una
parte antigua de la conversación
-Así que has decidido quedarte tranquila y cerca para que
pueda besarte como está mandado --retomó él otra aún más antigua-.
Y lo hizo. Lo intentó. Ella se apartó un poco como por
instinto y siguió haciéndolo dejándole que le rozara los labios, rozándoselos
ella hasta que por fin el beso se cerró. No era directo, no era completo. Era
solo un beso.
- Al final me lo has sacado -dijo ella-. Y el teléfono sonó
desde el bolso.

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