domingo, 16 de febrero de 2014

Dos Minutos sin Avatar (III)

Había decidido no arreglarse demasiado. Tenía que ser algo casual, desenfadado.
Tardó más en no arreglarse de lo que hubiera tardado la dama de honor de María Antonieta en prepararse para una boda real en la corte de Versalles. Mucho más de los que María Estuardo tardó en acicalarse para su ejecución
Abandonó el despacho en cuanto pudo, sin llegar siquiera la hora de la comida y se arrojó con furia a la tarea que solamente puede caber en la mente de una mujer de no parecer arreglada.
Como no sabía o no quería saber que la hacían hermosa, quiso disimular las asimetrías de su rostro con maquillaje, como no creía o no quería creer que sus ojos de corzo eran bellos, quiso resaltarlos con rímel a granel y lápiz de ojos; como no era consciente o no quería serlo de que la plenitud de su senos los hacia excitantes y sugerentes, tiró de relleno, aros y push up.
Dudo entre algo amplio que disimulara lo que quería ocultar o algo ajustado que resaltara lo que ansiaba insinuar. Unos pantalones que se pegaban como una segunda piel y un jersey largo que ocultaba lo que los pantalones marcaban; una falda de vuelo que mostraba sus piernas siempre ocultas en los días normales, unos leggins que siguieran ocultándolas como siempre pero las dibujaran como nunca.
Zapatos, botas, pañuelos, fulares, bufandas camisetas, cuellos de cisne, redondos, de pico, escotes, camisetas, camisas, jerséis, chaquetas, vestidos, pantalones, suelas, tacones todo pasó por su mano, su espejo a la misma velocidad que el AVE Madrid-Málaga y duraron sobre sobre su cuerpo lo que tarda en acelerar ese tren de cero a cien.




No tienen ni idea @nonosconocen hace 12h
¿Por qué se empeñan en enseñarnos sus mejores vestidos sin lleven lo que lleven nosotros las  seguimos  viendo desnudas?

Recordar el tuit de su colega cínico y putero la hizo sonreír. Una sola carcajada decoró su rostro maquillado cuando imaginó presentarse solamente ataviada con un pañuelo de seda en La Salida. Desechó la idea cuando recordó otra de esas píldoras de impudor amatorio que jalonaban su cuenta de Twitter.

hastalosovarios @hastalosovarios  23 Ago
Ya que vas a estar todo el día paseándote por mi mente podrías tener la decencia de vestirte.

Al final se vistió y casi no le importó qué se puso. No es que supiera que nunca había importado. Es que sentía la urgencia de salir del ámbito de la mirada continua y constante del espejo.
Se peinó y se despeinó un poco para que no se notara que había estado media ahora peinándose y salió a la calle. Su whatsapp zumbaba como un zángano enfurecido pero lo ignoró. Su Twitter estaba en silencio. Hacía meses que el pájaro solo piaba cuando el jinete le hacía cantar.
Llegó pronto a La Salida. Un error de cálculo. No imperdonable, pero un error.
Se apartó de la puerta del local antes de correr el riesgo de ser vista. Llegar pronto a una cita no era lo adecuado. Le daba a él el control y el control era lo más importante. Siempre es lo más importante.
Caminó unos pasos y se sentó en un banco de piedra de esos en los que nunca se sienta nadie y que parecen un gasto inútil hasta que en los veranos los niños los toman al asalto para sus juegos y sus desmanes.

ENLAGLORIA
- He quedado con el  Jinete. üü –inició la conversación para hacer tiempo y por seguridad. Los hábitos de la vida virtual no desaparecen fácilmente
- El colgado del turbante? üü
- No creo que sea un colgado üü
- Llevando un turbante? Jejeje üü
Se imaginó la escena. Entrar en La Salida y encontrarse a un individuo sentado en las mesas del fondo velado con un turbante tuareg. No le sorprendió. Hacía apenas media hora se había imaginado entrando como una odalisca desnuda con un pañuelo de seda al cuello.
- Tú tienes una foto de Minie en ropa interior y no vas a los sitios con tus ligues con orejas de ratón y liguero. üü -se dio cuenta de la rabia que había en la respuesta, de que había sacado las uñas para defender al Jinete de los Vientos. Gloría ni lo notó. Si no formaba parte de su vida no notaba nada.
- Es verdad, XD üü
- He llegado pronto. üü
- Uhhhh. Tenemos ganas de conocerle. Te le vas a tirar? üü
- Gloria!!!!! üü
- qué?????  Te le vas a tirar? üü
- Depende. üü
- Hasta que no decidas tirártele no veras lo que le pende XD XD XD üü

Gloria tenía un cansino gusto de dudosa procedencia por la procacidad más absoluta. Viniera a cuento o no. Decidió ignorarla. Le ayudo el hecho de escuchar el sonido que anunciaba que alguien había iniciado otra conversación.
Por un momento no se atrevió a mirar ¿Y si el jinete le decía que no acudiría?, ¿y si inventaba una excusa plausible o no plausible para borrarse del mapa?, ¿y si él no había tomado todo con la misma intensidad que ella?
Miró. No podía ser. Ahora no. Él no

ALBERTOSF
- Hola, que tal? üü
“Ignórale, no contestes, el silencio es la mejor estrategia” -pensaba mientras contemplaba atónita las letras en la pantalla. Twitter volvió a su mente-.

Matizando @matizando  16 Sep
De los creadores de “doble check significa te quiero” y “Hola qtal? es un invitación al sexo” llega ahora “Está conectada, quiere escuchar mi vida”

Libre y Bella @libreybella234  21 may
Estoy conectada pero no tengo tiempo. Al menos para ti. -recordó los tuits. Era dos opiniónes de autoridad. Las siguió al pie de la letra-.

ALBERTOSF
- ¿No dices nada? üü
- ¿Por qué no dices nada?üü
- ¡Sé que estas conectada! üü
- Hola, ¿cómo estás?üü–una contestación cortes, neutra, intrascendente. Segura-.
- Pues la verdad hecho polvo. No te has portado nada bien conmigo üü

“Vaya, pues no era tan segura” –pensó mientras miraba el reloj del IPhone. Las ocho y cinco. El tiempo volaba en la red. Siempre lo hacía. No tenía tiempo para Alberto, no tenía tiempo para un pasado muerto y absurdo que no quería reconocer que es pasado. No tenía tiempo para lo que fuera que ese pasado reclamara de ella.
Ignoró los zumbidos y el sonido de campanillas de los mensajes que seguían llegando mientras caminaba hacia la puerta de La Salida. En un gesto instintivo se colocó los pechos perfectamente encajados en el push up que les daba forma y realce, tomo aire y entró.

Su imaginación había esperado a Kabir Bedi, su recuerdo a Omar Shariff y su entrepierna a George Corraface pero le reconoció en cuanto le vio.
Leyendo en una era en la que la gente sola consultaba su IPhone, solo, esperándola. Alzando la cabeza justo en el momento en el que ella entró y sonriendo al verla con la seguridad de quien recibe a alguien que conoce. El móvil muerto, olvidado tras él en la barra. Como si no le hiciera falta.
El suyo seguí crepitando, zumbando y agitándose en el bolso.
Dos besos, demasiado intensos para ser dos besos y ella se sentó en una banqueta. El bolso colocado en otra. Justo entre los dos. Seguridad.
 - Convenciones invisibles –dijo él y fue lo primero que dijo-.
- ¿Perdona?
- Convenciones invisibles las llamaba Scott Fitzgerald. –“¡por favor que no sea un pedante!”, pensó ella. Se obligó a seguir escuchando- Eso que las mujeres hacéis cuando creéis que los hombres no lo percibimos para mantener la seguridad, el anonimato o la distancia.
- ¿Cómo, por ejemplo?
- Ampliar la distancia de seguridad, colocar cosas entre los cuerpos, hablar sin mirar de frente, introducir a otros en la conversación, sacar temas de conversación banales, evitar el contacto físico…
- Y yo he hecho todo eso en tan poco tiempo –la afirmación era un reto. Un desafío- No creo que…
- Todo no pero has empezado.
- No me interrumpas, por favor no he terminado -replicó con la celeridad del aguijón de una avispa mientras colocaba el IPhone sobre la barra. A la vista-.
- Lo siento, continua.


Y continuó. Continuaron los dos. 

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