domingo, 8 de marzo de 2015

Posdatas y acotaciones a una noche de sexo

Esta noche… 
¿Esta noche?, Esta noche no vale, esta noche me falta, esta noche no puede y debe ser todas las noches. Esta noche por sí sola no es nada y nunca será nada.
Deseo poseer tu cuerpo 
Ya lo tienes. Lo tienes porque tienes mi mente, porque tienes mi alma, porque tienes mi sueño y mi vigilia. No ansíes lo que tienes. Te lo doy, tan solo vívelo.
Deleitarme en cada cráter de placer que en el escondes. 
No hay cráteres, hay playas. No hay abismos, hay valles. No hay solo placeres y goces y deleites. Hay zonas que habitar. 
Besar tu boca ardiente como la pasión que nos embarga. 
Y oírla hablar y escuchar sus sonidos y buscarla entre risas y verla sonreír cuando la pasión nos descanse y el deseo se calme. 
Esta noche estaré contigo, desnudo bajo ti 
Y dormido a tu lado. Y de nuevo despierto junto a tu compañía. Y armado en tu batalla. Y vestido en tu vida. 
Y te haré el amor cien veces antes que llegue la madrugada. 
Y mil veces después. Con los ojos si no puedo tocarte, con las manos si no puedo besarte, con los labios si hay tiempo o espacio para hacer el amor. 
Esta noche, deseo abrirte y traspasarte hasta comerte el alma. 
Traspasarte fuerzas en lugar de los miedos, abrirte los deseos por matar las vergüenzas, devorarte para encontrar la porción de mi alma que ya habita en tu cuerpo. 

Esta noche quiero beber de la miel y el salitre que en tu cuerpo se esconde. 
Y mañana la hiel de tus enfados, el azúcar de tu risa y sonrisa, el vinagre de todos tus silencios, el ardiente licor de todos tus pecados y el ácido sabor de todos tus misterios.
Esta noche te deseo febril y jadeante 
Y callada y distante. Y cansada y dormida. Y ofendida y doliente, perdida y distraída, arrebatada y luchadora, amada y amante.
Aunque sé que una noche no nos es bastante. 
Sí, sí lo es.
Necesito muchas noches más. 
No, no creas.
Una noche no es bastante, para comer de tu carne, penetrar en tu ser y quedarme anclado a ti entre este mar de sexo y sábanas. 
Para pasar del sexo hacia el amor una noche no basta, pero para empezarlo o quizás recomenzarlo una noche es más que suficiente.





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